Datos curiosos: la huella del carbono a partir de una hamburguesa
Quien diría que para conocer el registro de las emisiones de CO2 uno debería analizar una hamburguesa. Puede que sea un método poco ortodoxo pero un hombre llamado Jamais Cascio no tuvo mejor idea que analizar una hamburguesa típica al estilo de Mc. Donald´s para comprobar la energía requerida y el ciclo del carbono del proceso de elaboración de una hamburguesa en sándwich.
Con un ajustado análisis el informe The Cheesburger Footprint llega a la conclusión que la energía necesaria para crear una hamburguesa oscila entre 7 y 20 megajoules. Para dar con esta cifra, el informe toma en cuenta todo el llamado “ciclo energético” de la hamburguesa, es decir todos los detalles relacionados con ella, desde cultivar la tierra para producir los cereales para hacer el pan, cultivar y recoger los pepinillos, obtener todo lo relacionado con los alimentos de las reses, los gastos que demandan el proceso de crecimiento de las reces, su posterior sacrificio así como el transporte hasta los restaurantes. Tomando en cuenta todos estos puntos, la huella de carbono en sí estaría entre los 750 y los 3.000 gramos de CO2. Ahora bien, la cifra casi se dobla si se agrega el efecto del metano de las flatulencias de las vacas.
Lo más interesante de este informe es que hacia el final, el autor hace una comparación entre las emisiones producidas por los coches y llega a la conclusión que la huella de carbono de todas las hamburguesas que consumen los norteamericanos en un año es casi equivalente a las emisiones anuales todos los vehículos todoterrenos (SUV) que circulan allí (unos 16 millones).




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