Cuando la información contamina

Parece ser inevitable. Cada paso hacia delante en el camino de progreso, supone un retroceso en algún otro aspecto. La historia lo ha demostrado sin embargo detener el desarrollo de nuevas tecnologÃas no es una alternativa. La idea es tomar la decisión de invertir tiempo y dinero para prevenir los efectos nocivos que la tecnologÃa provoca en el medio ambiente.
Sin dudas, nuestra calidad de vida mejora cuando contamos con las herramientas necesarias para hacer mejor y más eficiente nuestro trabajo y otras actividades del ámbito personal. Pero si para ello, contaminamos el planeta, el resultado es el inverso: disminuyen el bienestar y la salud nuestra y de las generaciones posteriores.
A ellos se refiere un reciente estudio que ha presentado la firma McKinsey & Co. El resultado es alarmante: para el 2020, los data centers instalados en el mundo generarán más gases de efecto invernadero que un contaminante de primer orden como la es la industria aeronáutica.
Parece mentira, pero estos grandes equipos pueden provocar tanto o mayor grado de contaminación que una fábrica que arroja desechos a un rÃo o al mar. La actividad tecnológica, no por menos visible, es menos peligrosa. Según, el mencionado informe, la generación de dióxido de carbono de cuadruplicarÃa hacia el 2020, si no se toman medidas para optimizar el funcionamiento de los actuales servidores que sólo se aprovechan en un 6%.
El Uptime Institute, una organización dedicada a la investigación y asesoramiento a usuarios de data centers, señala que el gran objetivo de las corporaciones deberÃa ser duplicar la eficiencia de los equipos de aquà al 2012.
La información está y los datos hablan por sà solos; sólo resta tomar la decisión de trabajar para solucionarlo.
VÃa: Bits



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